|
La vuelta CTP al lago Titicaca
Después de un par de días de haber vuelto, y de la necesaria readaptación al medio y a la vida habitual, el recuerdo de todo lo cleteado alrededor del Lago Titicaca sigue visible. Aventura fuerte, intensa, impresionante e indescriptiblemente hermosa a través de los parajes del altiplano andino. Los 3 800msnm hacen lo suyo a los costeños sin aclimatación, por lo menos el primer día. Luego, el pedaleo sigue con ritmo in crescendo a medida que se va abriendo el camino y descubriéndose más y nuevas vistas del lago y los paisajes circundantes. El altiplano es impresionante, inmensas llanuras que se pierden en el horizonte y se fusionan con el azul del lago. Solo donde el cielo se une a la tierra se ve el relieve de lejanas montañas.
 |
Día 1. La carretera asfaltada que va de Puno hasta Yunguyo, por el Urcusuyu o margen occidental del lago, es hostil, con harto tráfico de vehículos y peligrosa como todas las carreteras. Por eso en Platería nos desviamos hacia el este para acercarnos a la orilla del lago, hacia Pallalla; Titilaka, con su hotel, una alucinación surrealista; playa Charcas y Socca para cletear por una zona por donde según el mapa está cubierto de agua, pero que ahora está seco y nos permitió acercarnos hasta donde habitan flamencos. La ruta siguió durante la tarde por la carretera afirmada que atraviesa una hermosa y tranquila área rural, salpicada de pueblitos pintorescos. En uno de ellos donde a la muerte casi nunca se le ve, un chibolo de 17 años en su bici perdió la vida el día anterior bajo las llantas de un pesado volquete. Impresionante e imposible de imaginar que eso haya podido ocurrir en ese lugar.
Ilave, pueblo tristemente célebre por razones que es preferible no comentar, pasamos de largo nomás, ya de noche, la etapa nocturna bajo luz de luna y con luces hacia Juli fue tranquila, fresca e interesante.
Juli, pueblito tranquilo, entre cuatro cerros, calles empinadas, cuatro iglesias y algunos detalles interesantes. Aquí el odómetro marcaba 110k. Hora de descansar. Fueron casi 12 horas de pedaleo. Perfecto para aclimatarse al toque.
Día 2. Juli nos despide con una salida que es una subida brutal hasta llegar a la carretera. Sigue la ruta, pasa por Pomata y Yunguyo. Aquí del paso fronterizo de Katani a Copacabana en Bolivia son 8k. Copacabana, gringódromo bonito, limpio y ordenado, interesante, comercial y activo. Su puerto con numerosas embarcaciones de todo tamaño tiene un aspecto pintoresco. Noche aquí.
 |
Día 3. La salida de Copacabana es una subida bestial de 12k hasta los 4270msnm siguiendo por la carretera que discurre por las alturas de la península permitiendo vistas espectaculares del lago por ambos lados: el peruano y el boliviano, hasta el estrecho de Tiquina donde el cruce a bordo de los lanchones que trasladan vehículos de una orilla a la otra es una experiencia interesante. Salir de Tiquina también es cuesta arriba hasta que bajamos nuevamente a los llanos bolivianos al nivel de las orillas del lago en Huatajata, una especie de costa verde altoandina donde la gente va a veranear a orillas del lago, hay hartos hoteles y restaurantes de diversos tamaños y categorías. Noche aquí.
 |
Día 4. Partida tempranera por la larga jornada que nos espera. A Raphael hasta La Paz, a mí hasta Ancoraimes. En Huarina el camino se bifurca al igual que nuestros destinos. Una par de fotos de despedida y un adiós al cicloviajero suizo que continúa con su tour por Sudamérica en bici que empezó en Lima. La ruta hacia Ancoraimes es una carretera asfaltada tranquila, poco tráfico y a través de un paisaje rural tranquilo y relajante. Pronto aparece Achacachi, último bastión civilizatorio de la zona donde se puede hallar una cabina de Internet. Después de Achacachi sigue una larga y extensa llanura que parece inacabable y con fuerte viento en contra que se opone al avance haciendo lento y pesado el pedaleo, hasta que a lo lejos se divisa Ancoraimes que ese día cerraba la fiesta de los difuntos con danzas y bandas de música de la terqueada boliviana. No hay otra, pasar la noche aquí, en el único alojamiento rústico que hay.
 |
Día 5. La salida de Ancoraimes, al igual que de los otros pueblos es una subida brutal, no muy larga pero bien empinada. Luego sigue el llano por encima del lago con vistas espectaculares. Ya estamos en el Omasuyu boliviano. Preciosos paisajes y vistas imposibles de olvidar. Pasan Chaguata, Carabuco y Escoma –un poco más distante. Se acaba el asfalto, el paisaje se vuelve más bonito, más silvestre, más rural, el Omasuyu al 100%. A L U C I N A N T E. Puerto Acosta, pueblo activo por el comercio y el intercambio de mercancías que van y vienen de contrabando entre Perú y Bolivia. Pueblo poco amigable y de gente que te mira y te habla medio feo. Lo mejor es pasar desapercibido, desaparecer de las calles, meterte a un hotel y partir al Perú al día siguiente muy temprano. Noche aquí.
 |
Día 6. La salida al Perú es un lindo camino ancestral y silvestre, de fuerte pendiente que te hace empujar la cleta hasta la cima para seguir más tranquilo por la pampa de la puna a 4,100msnm hasta la frontera del Hito N° 3. Las vistas del paisaje en esta zona son espectaculares. Volver al territorio del Perú da una sensación de paz, seguridad y tranquilidad. El Omasuyu peruano es bellísimo, tras cada curva y recodo del camino una vista más hermosa que la anterior aparece. Los pueblos pasan en secuencia: Tilali, Conima y Cambría. Aquí está el embarcadero para visitar la Isla Suasi.
La Isla Suasi y el Hotel Casa Andina es una historia aparte, una experiencia única y personal, se trata de sensaciones de paz, tranquilidad, relax y desconexión total del resto del mundo. La ambientación rústica, funcional y agradable es perfecta, los jardines, los bosques que lo rodean, el lago, todo es mágico, casi onírico. La experiencia del sunset desde lo alto de la isla es indescriptible y alucinante. El movimiento y cambio de colores del cielo y el reflejo sobre la superficie del lago es algo que nunca antes había visto. Además que, llegar a este lugar después de pasar los tres últimos días sin ducharte y casi sin comer, es como llegar al paraíso y se experimenta el fuerte contraste entre lo mínimo y lo máximo, entre la nada y todo lo bueno que uno quisiera disfrutar. Noche aquí. Paz total.
 |
Día 7. Retorno a la orilla de Cambría en el bote zodiac de Casa Andina para seguir la ruta en bicicleta por el hermoso Omasuyu peruano hasta Moho. Aquí acabó el pedaleo. Lectura del odómetro: 447k. Lo que sigue se hizo en bus a través de la zona de Huancané hasta Juliaca y Puno por razones de disponibilidad de tiempo y compromisos adquiridos que habían que cumplir.
En resumen, la Vuelta CTP al Lago Titicaca fue A L U C I N A N T E. Uno de los mejores viajes de cicloturismo que hemos hecho hasta ahora. (Aníbal Paredes)
|