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Miércoles, 3 de febrero de 2010
 
 
Viajes con sentido

Caleta San José. En las soledades de Arequipa, la libertad no es una quimera


Anna Cartagena, especial para VOL, agosto de 2008


Anímese a  conocer la franja litoral más espectacular del sur peruano donde, al compás de las historias de corsarios, almas en pena y locos navegantes, un grupo de quijotes arequipeños ha iniciado un proyecto ecoturístico súper interesante.

No hay belleza más exuberante que la del mar bañando el silencio. No hay placer más exquisito que el de descansar mirando el universo en su exacta dimensión... En las caletas que nacen al pie de Quilca y sobre las huellas de los characatos, la libertad es posible.

Hace una hora que dejamos la caleta de Quilca, que dicen, era el escondite del Huáscar durante la guerra con Chile. El fantasmal monitor,  ayudado por la intensa bruma invernal y la caprichosa formación geográfica de esta costa salvaje, supo burlar la férrea persecución en este litoral de relieves infinitos. Nos encontramos a medio camino de la caleta San José, nuestro refugio durante los próximos días. Nuestros guías son Luis Zapata, Carlos Ortiz de Zevallos y Mauricio Martínez del Solar, arequipeños de pura cepa, socios fundadores de la empresa Inca Scallops, quienes hace algunos recibieron en concesión las caletas San José, La Francesa y Honoratos, constituyendo así la primera en su género para el desarrollo de una propuesta en acuicultura en Arequipa. De manera complementaria, fueron dándole forma a la idea de desarrollar en la zona un proyecto ecoturístico de uso sostenible y compartirlo con personas en busca del descanso de la atosigante vida citadina.

Bajamos por unos minutos a la caleta de Aranta, a menos de una hora de nuestro destino final. Es un desierto inmenso. Allí nomás, la Cordillera de los Andes. Subimos al bote nuevamente para continuar nuestro viaje. De pronto, a lo lejos aparece un lobo de mar, pequeño, travieso. Nos mira, se sumerge, aparece más cerca del bote. Nos mira una vez más, nos roba una sonrisa y luego desaparece. Estamos cerca de la caleta San José. A lo lejos divisamos el albergue donde nos espera una impaciente y feliz comitiva de recepción, encabezada por Gonzalo Llerena, encargado de la producción y socio del proyecto. Al fin tierra firme.

Lo primero, un baño reparador. El albergue está construido con esteras de carrizo que le dan ese toque rústico que nos hace sentir más en contacto con la naturaleza. Aquí no hay televisión, solo una pequeña radio que capta una sola emisora y que es el deleite de todos los que viven en San José. El resto es silencio.

Visitamos la caleta La Francesa. Es pequeña y de aguas tranquilas. Nos subimos al bote para ir a Punta Hornillos, hogar de gaviotas peruanas, pelícanos y zarcillos, así como de lobos de mar finos y chuscos. Observamos en el camino la presencia de pingüinos de Humboldt. Luego la hermosa e incomparable caleta Honoratos, mi favorita. Caímos rendidos en sus aguas mansas y frías. Trepamos los cerros y desde arriba pudimos observar toda su belleza, sus aguas turquesas y doradas en la orilla por el color rojizo de la arena.

La zona está conformada por un conjunto de caletas y puntas que serían la delicia de       birdwatchers y amantes de la naturaleza. Si está en busca de aire puro, tranquilidad o aventura, visite este pequeño refugio. Su satisfacción está garantizada.

Datos para los viajeros
- Debe viajar hasta Camaná donde puede tomar un bus hasta la Caleta de Quilca donde se embarcará en un viaje de 2.30 horas rumbo a la Caleta San José.
- Puede llegar a Arequipa en la Empresa de Transportes Oltursa, Cial, Civa, Tepsa.

El viaje dura 15 horas o en avión en una hora de vuelo.

- Puede ponerse en contacto con la Agencia Costa y Naturaleza:
www.caletasanjose.com
reservas@caletasanjose.com
Teléfono: (054) 9596-94331 / 9599-62101