79
Miércoles, 31 de agosto de 2010
 
 
 

La foto del recuerdo

Rafael Delucchi, cineasta y criador de otorongos


En los ochenta Barranco se fue poblando de locos y se armó la fiesta. De distrito bohemio, puentecitos escondidos y aromas de jazmines, la villa se convirtió en patio trasero donde fueron a parar diletantes, amantes de la luna, afanosos conquistadores de quimeras. Uno de los personajes más característicos de este Barranco alucinado fue el gran Rafael Delucchi, okupa, criador de otorongos, extra en filmes de bajo presupuesto y actor principalísimo en películas innombrables, buen bebedor, amigo de sus amigos.

Digámoslo mejor: Delucchi había llegado mucho antes que los parroquianos que frecuentaron su casa-alojamiento a un lado de los acantilados de Barranco. En la foto con Ota, la primera otororonga que Rafael crió en Lima y que llevó, adulta y traviesa, a su chacra de Huaral, donde tuvimos el honor de visitarlo más de una vez.
La historia del Gordo Delucchi; la de Ramón, su hijo con Cristina, la amable propietaria de la histórica cebichería frente al mercado; la de Juan Bullita y Pipo Gallo, entre tantos ochenteros de Barranco, ha sido relatada (hecha ficción) por Rodrigo Núñez Carvallo, en Sueños Bárbaros, una bonita novela que habla de un tiempo feliz, descarnadamente feliz. Se te hecha de menos, maestro (GR)

 
Fotos Anteriores
 

Manuel Ríos Rodríguez: hermano guardaparque
Manu, inicios de los ochenta

 

De la selva sus viajeros

 

El Bosque de Zárate, patio de aprendizaje para toda una generación de viajeros

 

Ugo de Censi, una vida dedicada a los pobres

 

El Cabezón y su reina, fines de los setenta

 

AYAVIRI, sierra de Lima, 1985

 

En los setenta
Matilde Ladrón De Guevara, una dama

 

Recoletanos, 1980

 

Al maestro con cariño, 1984

 

Hombres de las montañas, los maravillos años cincuenta

 
Matrimonio sin hijos. Tambopata, 1995
 
Buenos muchachos, verano de 1987
 
Playa Jihuay, verano del 84