PACHACÁMAC: DIVERSIÓN Y CULTURA EN UN SOLO LUGAR
(Pachacámac, valle del Lurín, Lima) No se necesita mucho presupuesto o tiempo de sobra para disfrutar de unos días de relax con la familia o los amigos. Cerca de Lima, mirando hacia el sur, existen diferentes opciones y al alcance de todos los bolsillos. Una de estas se encuentra en el valle de Lurín, específicamente en el distrito turístico de Pachacámac, donde el viajero hallará uno de los últimos refugios naturales de nuestro departamento: las Lomas de Lúcumo. En estos bosques uno puede pasar la mañana haciendo deportes de aventura o simplemente gozar del apacible paisaje. Muy cerca también se ubica el Santuario Arqueológico de Pachacámac para deleitarse con una tarde de cultura. De este modo comprobamos que no es difícil vivir dos experiencias distintas en un fin de semana.
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Verde colina. Nuestra primera parada fue en las Lomas de Lúcumo, ubicada a solo 35 kilómetros de Lima, específicamente en el centro poblado Quebrada Verde, distrito de Pachacámac. Aunque a primera vista parezca un lugar de tranquilidad absoluta, este ecosistema está destinado para la aventura y la diversión. Es el escenario ideal para los que deseen hacer caminatas, rappel, parapente y ciclismo de montaña. Además, ofrece algo de historia ya que en la zona se encuentran andenes y pinturas rupestres que datan de años posteriores a Cristo. Impresionantes formaciones rocosas como el farallón y la boca del sapo, minas abandonadas y zonas de campamento, donde todavía se realizan ceremonias místicas, también son parte de su atractivo. El recorrido comprende dos rutas: una corta (dura 2 horas aproximadamente) y otra larga (4 horas). En sus más de cinco kilómetros se puede observar vizcachas, zorros grises, cernícalos, águilas y otros animales pequeños como el tutupilín (putilla). De agosto a diciembre es la mejor época para visitar las Lomas ya que durante esta temporada la flor de amancae luce mejor su belleza convirtiendo el lugar en una inmensa pampa de color amarillo. Al llegar a lo más alto de las lomas existe un mirador natural, donde se aprecia todo el valle de Lurín, la playa San Pedro y el Santuario de Pachacámac. La paz que se encuentra en la cima no se compara con nada.
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Construyendo un sueño. La idea de convertir este lugar -que antes estaba destinado solo a la ganadería- en un circuito ecoturístico surgió de los mismos pobladores de Quebrada Verde, quienes desearon preservar este espacio natural ante la inminente llegada de invasiones. Uno de los propulsores de este proyecto fue Jacinto Mendoza, actual presidente de la Asociación Circuito Ecoturístico Lomas de Lúcumo. “En el año 1996 comenzamos a trabajar un plan de desarrollo que abarcaba el reordenamiento territorial de la zona y de ahí empezó a nacer la idea de darle un valor ecoturístico. Después, logramos contactarnos con el grupo GEA y con ellos en el 2003 pudimos inaugurar por primera vez las Lomas de Lúcumo. En esa primera temporada tuvimos un promedio de mil personas que nos visitaron”, recuerda don Jacinto. Este número ha aumentado paulatinamente y el año pasado recibieron a más siete mil visitantes lo que generó ingresos de alrededor de 12 mil soles. El sueño de convertir las lomas en una zona de reserva comunal ha impulsado a sus líderes a construir un museo de sitio que ya está tomando forma gracias a la ayuda del Fondo Ítalo Peruano y el Mincetur. “No solo disfrutaremos de la naturaleza, sino que tendremos la información de lo que existe aquí para que la gente también pueda venir en el verano”.
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Vive Pachacámac. Como dijimos anteriormente, los pobladores de Quebrada Verde vienen recibiendo el apoyo de varias instituciones sin fines de lucros como es el caso del Grupo GEA cuya labor es el desarrollo social, turístico y ambiental a través del proyecto “Vive Pachacámac”. Básicamente, lo que buscan es disminuir la pobreza en las poblaciones rurales del distrito con actividades de turismo rural comunitario. “Los 50 guías que tenemos son de la misma zona y están preparados para atender al turista y darle todas las facilidades en la caminata. Acá no existe pandillaje ni drogadicción porque los jóvenes están ocupados con el turismo, incluso tenemos un grupo de danza”, nos cuenta con entusiasmo don Jacinto. Eso no es todo, los lugareños aprovechan el circuito para generar más ingresos con la venta de llaveros y pulseritas que ellos mismos fabrican. Este proyecto también es seguido en otras zonas del valle como El Cardal y Santa Rosa de Malpaso.
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Espacio místico. No podíamos irnos del valle sin hacer un recorrido por el Santuario de Pachacámac, que fuera el más importante de la costa durante la época prehispánica. Pachacámac era un acertado oráculo que intervenía en la vida de los poderosos al predecir el futuro. Sus templos eran visitados por multitudes de peregrinos en los grandes rituales andinos. Después de la caída del Imperio Inca, el santuario fue abandonado; no obstante hasta nuestros días el sitio ha mantenido su imponente presencia material y espiritual. No por nada, hasta ahora, se encuentran algunas ofrendas que van desde ollas hasta alimentos, detrás del templo de Sol; incluso se han encontrado artefactos de brujería.
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El santuario tiene una extensión de 465 hectáreas las cuales 250 hectáreas pertenecen al área monumental. Durante el recorrido, que toma más de una hora, se logra contemplar el Templo del Sol, Templo Pintado y el Templo Viejo, además de las Pirámides con rampa y el Acllawasi. En los últimos dos años, el trabajo de los arqueólogos ha estado dedicado a la apertura de la vía original de acceso al santuario, lo que se conoce como la Calle Norte Sur, construida originalmente por los Ichsmas y que estuvo completamente cubierta desde el terremoto de 1686. La idea es que más adelante los visitantes sigan el mismo camino que usaron los peregrinos para llegar al lugar de adoración del dios Pachacámac.
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Legendario museo. Ingresamos el primer museo de sitio del país, que fue inaugurado en 1965 por el doctor de Arturo Jiménez Borja con el fin de preservar y exponer el material cultural hallado en el santuario y los trabajos de investigación que se siguen realizando. El museo contiene material arqueológico recuperado por investigadores nacionales y extranjeros. La colección consiste en piezas de cerámica de diversas formas y estilos -pertenecientes a las culturas Wari, Ichsmas e Inca- objetos de madera, piezas de metal y conchas de Spondylus. También se aprecia una réplica del ídolo, que es una hermosa pieza tallada en madera que representa al dios Pachacámac. En la parte superior se encuentran tallados dos personajes que miran a lados opuestos y la parte central está decorada con diferentes animales míticos y personajes antropomorfos. El museo alberga, además, la más grande colección de quipus que hay en nuestro país: cerca de 33 quipus que fueron encontrados en la Casa de los Quipus y sirvieron posiblemente para el control administrativo del valle bajo de Lurín. (por Yanina Manrique, enviada especial)
Más información: www.turismoperu.info
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