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Miércoles, 3 de marzo de 2010
 
 

TORATA: CON AROMA DE PAN
(Moquegua) Debemos confesar que hasta hace una semana no habíamos escuchado hablar de Torata y quizá muchos peruanos tampoco. Pues esta villa se encuentra a 28 kilómetros de Moquegua, es un destino pintoresco que se caracteriza por su clima cálido, casonas coloniales de techo estilo “mojinete”, callecitas angostas y un bonito paisaje, propicio para el descanso y el disfrute en familia. Nos contaron que el centro histórico de Torata siempre suele ser un remanso de paz, pues apenas seis mil pobladores viven en este pueblo; sin embargo, el día de nuestra llegada la plaza estaba abarrotada de gente, proveniente de anexos aledaños, que esperaban ansiosos que el municipio repartiera puestos de trabajo. Un moqueguano nos asegura que Torata, pese a ser un pueblo pequeño, tiene bastante dinero en sus arcas debido al canon minero, aunque sus costumbres y estilos de vida son bastante sencillos.

Arquitectura y religión
Esta ciudad moqueguana cuenta con una arquitectura tradicional donde destaca la iglesia San Agustín que fue construida entre los años 1652-1691 por el español Ambrosio Javier Gálvez y Coterral. Este santuario, casa de la Virgen de la Candelaria, patrona del distrito, está hecha de piedra granítica pulida y argamasa. Hace tres años tuvo que ser restaurada pues sufrió graves daños con el terremoto del 2001. Al lado de la iglesia, en lo que hoy es la comisaría, se encuentran las catacumbas que datan del siglo XVI.  Estas estructuras abovedadas fueron parte del túnel que se comunicaba con la iglesia.

Tierra de panes
Lo que llama la atención cuando alguien camina por la Plaza Central es el aroma delicioso que se respira en el ambiente. Rastreando el olor llegamos a la panadería de Víctor Condori, en la calle Capitán La Serna, famosa porque elabora los panes y pasteles más ricos de la región y por sus antiguos hornos de barro que se calienta con leña. Sin embargo, esta fama no termina por convencer a Don Víctor, quien nos confiesa que ya está cansado de tantas fotos y del interrogatorio de los visitantes. “Uy, muchas personas de todas partes y de todas las edades vienen a tomarse fotos. Ya me cansé de responder tantas preguntas”. La panadería de Don Víctor no es la única en Torata, hay otras más. Lo ideal es visitar las panaderías alrededor de las diez de la mañana, que es la hora en que los panes terminan de hornearse. Por suerte pudimos probar las empanadas rellenas de queso y salpicadas de azúcar. También las llamadas jetonas, que son panes en forma de labios rellenos de queso. Finalmente están las tortitas de maíz, los pencos con miel y las roscas que no dudamos en comprar para el desayuno. ¡Exquisito!

Moliendo maíz
La tradición de la elaboración del pan se debe a la calidad del trigo de esta región y a la existencia desde tiempos de la colonia de grandes molinos. Actualmente existen cuatro molinos de aquella época, construidos de piedra granítica y accionados por la fuerza de una caída de agua. Don Filomeno, uno de los dueños de estos molinos, nos invitó cordialmente a visitar su propiedad para darnos una idea de cómo funcionan estos espacios. Nos comenta que por lo avanzado de su edad solo trabajará moliendo el trigo hasta este año y después serán sus hijos los que decidan qué hacer con esta maquinaria. (Yanina Manrique, enviada especial)