MUNDO MOCHE
Después de visitar Cusco y sus circuitos turísticos más representativos, los muchachos de Turismo Saint Ignasi que participaron en el Seminario Internacional “Turismo y Desarrollo: la experiencia peruana como alivio a la pobreza” viajaron a Tarapoto para conocer el Circuito Turístico del Norte (o parte del mismo). Los organizadores del evento que convocó la Universidad Antonio Ruiz de Montoya querían en esta segunda etapa del viaje experimental al Perú, que los estudiantes catalanes conocieran las fortalezas y debilidades de una ruta en construcción, de un destino que empieza recién a caminar.
Un breve paseo por Tarapoto
Y vaya si no lo lograron. Durante su primer día en la cariñosa Tarapoto, los catalanes se dieron tiempo para conocer las cómodas instalaciones del Hotel Río Shilcayo, renovado y en evidente mejoría. Les encantó el trato de sus trabajadores, la buena presentación de las habitaciones y, sobre todo, la piscina y los extraordinarios jardines del hotel. La pasaron muy bien; tanto que se aventuraron a recorrer las calles de Tarapoto en moto taxi, toda una experiencia amazónica.
Un ratito en Moyobamba
También fue muy agradable la paradita de unas cuantas horas en Moyobamba y el reconocimiento que hicieron del Hotel Puerto Mirador, otra joyita en medio de una ciudad que encontramos un tanto venida a menos y sin los bríos de otras jornadas. Aprovechamos la oportunidad para darle un fuerte abrazo a Roberto Marchand, propietario de este acogedor hotel sobre el río Mayo, amigo de antes y damnificado, tremendamente damnificado, durante el sismo del 15 de agosto pasado. Fuerza Roberto.
Fortalezas hoteleras
En suma, dos experiencias hoteleras de primer nivel, que sumadas a las de Puerto Palmeras, Pumarinri y Lago Lindo, constituyen fortalezas de primer nivel en San Martín en materia de buenos alojamientos. Y eso que no estamos mencionando como se sebe a los hoteles Cielo y Posada Inn, en Tarapoto y el Hospedaje Ecológico Rumi Pata, de Moyo.
Atardecer en Tingana
Tingana es un refugio de vida natural y turismo rural comunitario. Nosotros lo hemos comentado en Viajeros y en otras publicaciones. Lo que han construido los comuneros quechua-lamistas de Pueblo Libre es sensacional: un alojamiento vivencial en uno de los bordes del último refugio de vida silvestre del Alto Mayo. Allí los chicos TSI fueron atendidos por Juan y Emerson Isuiza, otros viejos amigos de la ruta.
Atardecer en Tingana (2)
El aguajal-renacal de Tingana es fuera de serie y debería ser visitado por todos los que llegaron a Moyobamba en busca de aventuras y paisajes naturales. Gracias al apoyo de la GTZ, Cáritas y el PEAM, en Tingana se ha ido elaborando una propuesta de ecoturismo de polendas. No nos cansaremos de recomendarla. Vimos monos ardilla trepados en gigantescos renacos, comimos de la selva su sabor, conversamos escuchando al mismo tiempo los sonidos de los insectos y pájaros nocturnos, navegamos por el río Avisado sin prisa, fuimos felices entre tanta sencillez y naturalidad. Sin el apoyo y compañía de Claudia Burga, de la GTZ, no hubiéramos podido pasarla tan bien.
Atardecer en Tingana (3)
¿Debilidades? Aunque parezca mentira, y aquí vamos a ser totalmente sinceros con los amigos de Tingana y los grupos que lo apoyan: no hemos visto muchos avances en la construcción del producto desde nuestra última visita a la zona en el 2006. No puede ser que los salvavidas no alcancen para atender a un grupo de menos de quince personas o que la visita sea, en lo esencial, idéntica, sin cambios, estática. ¿Cuál es la causa de esta modorra? No lo sabemos a ciencia cierta, pero en la reunión de cierre del seminario, los estudiantes estuvieron de acuerdo en lo siguiente: cuando la mesa está servida, los comensales no se apuran en mejorar el servicio.
Comparaciones necesarias
En Raqchi, en cambio, vimos lo contrario, no solamente buena gestión, sino innovación, mucha competitividad. En suma, manejo del producto. En Tingana, en cambio, los directivos del emprendimiento en marcha, parecen solo preocuparse en que los visitantes vengas. Florezcan por arte de magia. Craso error: el empresario comunitario debe aprender el abecé del negocio turístico, debe aprender a competir, a poner en la vitrina (y en el mejor espacio) el producto que está gestionando.