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Miércoles, 17 de febrero de 2010
 
 
 
 
 
Entrevista

“Si seguimos a este ritmo la Amazonía del 2040 será un imposible”
Marc Dourojeanni habla claro


Marc Dourojeanni es una voz autorizada para hablar del futuro de la Amazonía. Hace unos días estuvo en Lima para presentar un trabajo que asusta: “Amazonía Peruana en 2021. Explotación de recursos naturales e infraestructura: ¿Qué está pasando?¿Qué es lo que significa para el futuro?” (M. Duorojeanni, Alberto Barandiaran y Pablo Dourojeanni, 2010). Tuvimos el honor de escucharlo en el IPYS y de inmediato nos tomamos la libertad de citarlo para una breve entrevista. Amigo de Viajeros, Marc nos la concedió de inmediato. Esta es su palabra.

* El libro en mención lo puede encontrar en PDF en la página principal de esta revista virtual.

¿Por qué publicar un libro como Amazonía Peruana en 2021?
Bueno, es una idea que nace después de escuchar acerca de proyectos como la represa de Inambari, justamente después del problema con los indígenas en Bagua; además, porque nos dimos cuenta que realmente no sabemos lo que está pasando en la Amazonía. Nadie maneja la información de manera completa. Se habla de carreteras, de minería, de hidroeléctricas, pero nadie lo hace a profundidad porque no sabemos realmente lo que está pasando. Por eso no sabemos si concordar o discordar con estos proyectos. Por eso decidimos hacer una especie de recuento de todo lo que cada sector del gobierno y cada región está planeando hacer. En resumen, queríamos saber qué es lo que el gobierno está planeando hacer en la Amazonía.

Dice usted que la información se encuentra dispersa en cada ministerio y que no había concordancia ni siquiera en las fechas de los proyectos. ¿Hay un plan de país o cada distrito, provincia, región maneja sus propios planes de desarrollo?
El Perú no planifica. Los que mejor planifican son las regiones, dentro del contexto de cada región, pero eso no es suficiente, pues para planificar el desarrollo de la Amazonía hay que saber lo que quiere el Perú primero, saber qué imagen objetiva tienen de esta inmensa región del país. Además, los planes de cada región deben ser consultadas y acordadas con las regiones vecinas y dar como fruto un solo plan, eso no existe en nuestro país, pues hace como 30 años que el Perú no posee una planificación central que concentre todas las propuestas y las analice y compatibilice dando prioridades. El pueblo tiene derecho a saber por qué se decide construir una carretera y no la otra, por qué se prefiere una carretera a un ferrocarril, etc., en nuestro país eso no existe. La gente no está informada. Solo hay un sistema nacional de inversiones que lo único que hace es analizar si el proyecto es bueno, aceptable o no, pero no lo compatibiliza con otras iniciativas.

Se reclama la participación de la sociedad civil en estos temas, pero ¿cómo lograrlo si ésta no está siquiera medianamente informada?
La sociedad peruana no participa precisamente por la falta de información. Ni siquiera se tiene información real de los megaproyectos como las hidroeléctricas gigantescas que se piensan hacer en la Amazonía, que van a tener un impacto nacional, no solo en esta región, y sobre la que todos los peruanos podemos pronunciarnos.
El objetivo de este informe es llamar la atención sobre el hecho de que hay gente que toma decisiones por nosotros sin consultar a nadie. Nuestros representantes elegidos democráticamente están ahí para llevar nuestra voz de reclamo o concordancia al gobierno, pero ellos tampoco saben lo que está pasando realmente. El ministro de Transportes se preocupa de las carreteras, pero no se preocupa del impacto que éstas van a tener en el sector Salud, porque van a necesitar más hospitales; en el sector Educación, porque van a necesitar más escuelas; en Agricultura, que va a tener que manejar el tema de titulación de tierras. Nadie se comunica con nadie.

¿Cómo harán para que este aporte técnico pase al estamento político?
Bueno, eso es parte de lo que los promotores de este libro – Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, ProNaturaleza, Derecho Ambiente y Recursos (DAR) y la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina (ICAA) – vienen haciendo, invitando a los periodistas a difundir esto, elevándolo de la discusión técnica al nivel político. Creo que sí ha empezado a dar resultados por las respuestas inmediatas que hemos tenido en estos días.
Lamentablemente, este gobierno vive el día a día y no planifica. Así que corremos el riesgo de que este tema sea olvidado en corto tiempo. Así como deciden hacer una carretera Interoceánica deberían decidir crear un Ministerio de Planificación o un Instituto de Planificación para que realice un plan de desarrollo, por lo menos para la Amazonía que es lo más urgente.

¿Cómo incluir a las universidades en estos temas?
Bueno, este libro está en internet y se han distribuido de manera gratuita mil ejemplares. La universidad debe tener un rol fundamental en la discusión de la imagen objetivo del Perú: ¿qué queremos hacer con nuestro país?

Las cifras que usted presenta en el libro son realmente escalofriantes…
Esas cifras son solo hasta el 2021, para este año se habrán construido solo una parte de los proyectos carreteros o de hidroeléctricas en la Amazonía, pero los daños ambientales van a continuar. Por ejemplo los datos de degradación y deforestación del bosque – que no es lo mismo, porque usted puede tener un bosque en pie que ha perdido su biodiversidad o parte de ella pero que aún es bosque -, eso se va a dar hasta el 2041 que será el ápice de la destrucción de lo que se haga ahora. Va a ser mucho peor de lo que está descrito en el libro. Acá solo hemos considerando lo que pasará hasta el 2021, para el 2040 la Amazonía seguro que ya no va a existir si seguimos a este ritmo.

¿Por qué el apuro de conceder la Amazonía?
Dinero. No necesariamente mal habido: si hay desarrollo en la Amazonía ganan los consultores, los bancos, las empresas que administran o explotan los recursos. Todos ganan, menos los que viven en esta región. Una hidroeléctrica o una carretera genera empleo temporal pero luego se pagan los perjuicios ambientales. Lo que pasa es que los informes o estudios ambientales están manejados por los grupos de interés que nos van a mostrar solo la parte vendible de un proyecto como una carretera en la Amazonía o la explotación hidrocarburífera, y nos van a decir solo de los beneficios que traerán al país en divisas, en dinero, en inversión, pero la realidad es otra.

Respecto a la Interoceánica, los defensores dicen que esta ya existía y que solo se ha asfaltado…
Eso es mentira. Claro, esa carretera existía, era una trocha que se hacía a pie, luego con mulas, luego camiones, pero era desde un inicio una carretera ilegal, comenzó mal. Eso es una burla. Eso empezó con los madereros que querían sacar madera. Ahora bien, la carretera ya existe, ahora deben pedir un préstamo para desarrollar la región para manejo de bosques, para que haya más guardaparques que cuiden las áreas protegidas, para llevar salud y educación a los pueblos.

¿Hay algún mensaje positivo?
(risas) Pero este es un mensaje positivo. Estamos informando de lo que pasa en la Amazonía y eso es bueno. (Anna Cartagena)