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Miércoles, 13 de enero de 2010
 
 

Chorrillos, un elogio…
(Pantanos de Villa, Chorrillos) Nos hemos referido hace unos días a Barranco, el distrito bohemio de Lima, ahora nos vamos a ocupar de Chorrillos, un poquito más al sur, casi en el borde de la Gran Ciudad. Chorrillos, otrora comuna de pescadores, en la actualidad barrio de todas las sangres, de pobres emergentes, clasemedieros en vías de recuperación, ricos y ricos en extremo, resulta, en el diseño de la urbe postmoderna en la que vivimos, un distrito modélico, ejemplar. Diremos más, una localidad agresivamente pujante. Un modelo para tener en cuenta al momento de hablar de ciudades amigables, que invitan a quedarse, que no espantan. Raro, ¿no?

Parques y lugares para los más pobres
El discurso popular en Chorrillos es antiguo. Se trata, no hay que olvidarlo, del distrito del varias veces elegido alcalde Pablo Gutiérrez, simpático personaje que en los ochenta, antes y también después, supo introducir en la agenda municipal el tema de los servicios para todos: panadería vecinal, velatorio municipal, maternidad para las mujeres más pobres, biblioteca popular, playas exentas de vallados excluyentes, calles ganadas para la gente. Polémico como pocos, Pablo, así lo llamaban los vecinos, gorrito en bandolera y al timón de tractores y camiones edilicios, se dejaba ver en cuanta obra municipal su municipio iniciaba. Se enfrentó al Regatas y en su afán de romperle el cuello hizo dinamitar un pedazo del Morro para poder ganar nuevas playas para la gente. Conclusión: las piedras de tamaño estropicio fueron a parar al mar y de allí, empujadas por la marea, a La Herradura, la mejor playa de la Costa Verde y desde entonces un laberinto pétreo. Pero esa es otra historia.

Pablo II: un tal Miyashiro
En Chorrillos el alcalde Augusto Miyashiro Yamashiro va por su tercer mandato. Y ha sembrado de progreso todo el territorio del inmenso distrito capitalino. En las faldas del Morro y en los cerros Zigzag, los parques, pistas y campos deportivos se reproducen con insistencia para solaz y felicidad de la familia chorrillana. Igual en La Campiña, Matellini y Los Cedros de Villa. Nosotros, que venimos caminando la zona desde el ochentaitrés, cuando llegamos al AA. HH. Héroes del Pacífico de Villa con el afán de construir un colegio libertario, somos mudos testigos de cómo en estos últimos dos quinquenios la modernidad se instaló en estos villorrios para transformar el arenal en verdor, movimiento y calidad de vida. Y aquí no estamos haciendo proselitismo político, no conocemos al burgomaestre en mención y casi toda la plantilla de Viajeros vota en otros distritos, Miraflores, Barranco, Surquillo, Villa El Salvador…


Al César lo que es del César

Miyashiro ha sabido invitar a los inversionistas privados al distrito, eso está claro. Plaza Lima Sur es un ejemplo de ello, pero también Tottus y últimamente Plaza Vea. Que estas tiendas por departamentos no signifiquen necesariamente progreso, que lo digan los chorrillanos pobres que abarrotan sus espacios y se bacilan de lo lindo en sus escaleras mecánicas o detrás de sus escaparates. No los “matatono” que le encuentran a todo su lado perverso. La empresa privada, nos imaginamos, decidió instalarse en Chorrillos atraída por las nuevas reglas de juego que la municipalidad puso en el tintero. También, no nos queda ninguna duda, por la seguridad ciudadana que se respira en sus calles y la obra municipal a toda luces enorme. Un solo ejemplo: en un pampón donde hasta hace un tiempo los niños jugaban fútbol tratando de esquivar un poste en el centro de la misma cancha, hoy se levanta un complejo deportivo con tribunas muy bien puestas y grass como en el antiguo Nacional. Algo verdaderamente espectacular. Calidad de vida, punto.

Purito Chorrillos
La zona del malecón chorrillano, tan linda y ahora epicentro de un verdadero boom inmobiliario, sigue siendo un espacio para el encuentro de la familia y la buena mesa. En efecto, Chorrillos debe ser uno de los distritos de Lima Metropolitana con mayores ofertas gourmet que van desde los chiringuitos de siempre hasta el majestuoso restaurante Puntarenas. Como para que el turismo llegue en cantidad y los amantes de la buena mesa, también. ¿Y la avenida Huaylas? Mutatis mutandi, la avenida Larco del distrito. No, mejor aún: las Ramplas de la nueva ciudad. Gente por todos lados recorriéndola al son de la salsa. No podemos olvidar que Chorrillos es el barrio de Radio Mar, claaro, del Ronco Gámez y el Chorri Palacios; de la Curva, el estadio de los Muertos, La Encantanda, el club Villa, Agua Dulce y la caleta de pescadores. Un potpurrí de rostros, de sensaciones, de colores y olores. Como debería ser el Perú.

Pensando en el futuro
¿Qué le falta al distrito sureño? Controlar de algún modo ese mismo crecimiento. Invertir en remediar los impactos ambientales que produce la modernidad. Resignificar la ciclovía que hace algún tiempo se diseñó y que ahora solo sirve como estacionamiento público. Seguir plantado palmeras, que sirven para mejorar el aire que se respira en el distrito y también para darle identidad. Exigir reparaciones a Castañeda Lossio & Cia, por los arboricidios que el Metropolitano de marras ha producido desde que llegó a Chorrillos. Integrar a la ciudad sus pantanos y playas que tantos servicios ambientales producen. Que Miyashiro entienda, si es que quiere un nuevo mandato, que el signo de los tiempos no es otro que el de las ciudades ecoeficientes, sostenibles, amigables hasta el exceso. Va por buen camino, no nos queda ninguna duda. Y si no está en sus planes la reelección, que les quede a los chorrillanos la agenda del cambio. Se puede vivir dignamente en medio del páramo (urbano). (por Rosendo Maqui, paseante)