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Miércoles, 6 de enero de 2010
 
 
 
 
 
Entrevista

A paso de caballo peruano. El lado oculto de José Carlos Dextre

Habiendo visto desde niño a su madre galopar, no se animó a hacerlo sino hasta después de casado. Desde entonces es un vital impulsor de este placer. José Carlos es profesor de familia. Sus padres, sus abuelos paternos, como él, abarrotaron pizarras enteras tiza en mano. Su abuela fue directora en una escuela de Chilca. Para llegar partía de Lima en barco hasta Pucusana, de ahí seguía a caballo. Su papá fue profesor de Historia de Alan García (tomado de El Comercio).

Sí, alrededor suyo siempre hubo caballos. De madre arequipeña, sus primeros veranos tuvieron como escenario las campiñas characatas. “Yo tengo la imagen de ella montando en pelo. También la de mi padre saliendo de madrugada a cazar, con la carabina”. A él nunca lo vio sobre un caballo. “Que mi mamá se subiera y no él ya era un reto para mi padre; pero que sus hijos se atreviesen a montar ¿y él no?”. Sí, esa fue la causa por la que José Carlos jamás cabalgó. En Europa, el 92, por fin se sacó el clavo.

Con su mujer y una pareja de amigos partieron a la Expo Sevilla y de ahí al norte de Francia. Todos, salvo él, eran hijos de militares de caballería, y uno de los planes del viaje era pasear a caballo por un pueblito de ensueño al pie del mar. Eso sí, pidió un ejemplar mansito, por favor.

Nueva vida
Pisó Lima con la idea de volverse a subir a una de esas poderosas bestias. “Una amiga estaba enamorada de un “pata” de Lurín que tenía caballos”. Todos, ejemplares peruanos de paso. El descubrimiento de José Carlos fue entonces más pleno aún. Al cabo de dos años cabalgaba ya su propio capón.

No tardó en saber de José Antonio Otero, un promotor del disfrute de estos animales, quien, en la Agraria, había creado una escuela de chalanes. Con él aprendió a limpiarlos, ensillarlos, cuidarlos. Para entonces, José Carlos ya había fundado la Universidad Científica del Sur y, siguiendo el ejemplo de Otero, el 2007 creó un centro para caballos peruanos de paso, al que hoy tiene acceso todo aquel que quiera aprender.

Con el mismo fin publicó “Andar Andar” (2009), libro bilingüe que apunta a ser la guía para el disfrute de esta especie. No solo eso, como presidente del Comité de Charlas, Cabalgatas y Eventos de la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Caballos Peruanos de Paso ha organizado una serie de eventos. El de mayor impacto: La Cabalgata del Bicentenario”. Después de 40 años y durante siete días, junto a otros seis jinetes unió Ica y Lima.
“Yo he hecho off road en mi 4×4. ¡Esto es distinto! En la camioneta tú miras el parabrisas, la velocidad es diferente. Yo hice la hoja de ruta (Ica-Lima) en camioneta, ¡fue un vacilón! Pero, ¿hacerla luego a caballo?”.

Así marcha su vida. Fue entonces cuando le preguntamos al ingeniero que ha devenido en impulsor de la educación: ¿Y qué fue de su profesión? “Creo que yo nunca quise ser ingeniero de sistemas”, dice satisfecho. (Antonio Orjeda)