Ana García Pando, “El TRC es, principalmente, una actividad para el turismo nacional”
Ella es consultora española en turismo sostenible, se desempeña como asesora senior de Turismo Sostenible del Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo en Ecuador, SNV y estuvo en el III Encuentro Nacional de Turismo Rural Comunitario y conversó con soloparaviajeros.com sobre los retos que éste plantea.
¿Cuáles son las perspectivas del turismo rural comunitario?
El turismo rural surgió como una necesidad para las poblaciones urbanas de salir al campo, de respirar aire puro, de consumir alimentos más sanos. Al mismo tiempo, se convirtió en una oportunidad para la gente del campo de obtener ingresos complementarios y de recibir visitantes que ayuden a valorar su patrimonio, a mantener sus costumbres y sus tradiciones. En todo el mundo, la gente sale al campo a respirar; y el turismo rural comunitario (TRC) es una forma de organizar esas salidas.
¿De qué depende el desarrollo del TRC?
Debemos recordar que el TRC es, principalmente, una actividad para el turismo nacional. Entonces, depende mucho de que exista una clase media con poder adquisitivo suficiente para viajar dentro de su país, para que la oferta crezca. En países menos desarrollados, donde no hay una clase media que puede viajar y consumir, el TRC depende del turismo internacional. Y así es difícil generar estadías largas e ingresos económicos importantes para que estas comunidades salgan de la pobreza.
Sin embargo, se debe interesar a las personas del mismo país en consumir y conocer los productos de turismo rural comunitario que, de alguna manera, es una forma de proteger, valorar y conservar el patrimonio del propio país. Generalmente, quien está más motivado a consumir un TRC es el propio ciudadano del país, ya sea porque le queda más cerca, porque conoce mejor la cultura o porque la valora más. Para el turista internacional, el TRC, probablemente, es parte de un viaje de mayor duración, pero no es la principal actividad. Eso significa que podemos generar mayores ingresos focalizándonos en el turismo rural nacional, que puede moverse más veces al año, repetir el destino, y quedarse más días. El desarrollo del TRC pasa por transmitir a las personas acostumbradas a salir al campo los fines de semana de que existe mucho más de lo que ya conoce. Es hacerle llegar al mercado nacional un producto que ya está consumiendo, pero de una manera más ordenada, más organizada, con mayor oferta, con mayor variedad y con mayor garantía de calidad de servicios.
Sabemos que el TRC depende del lugar en el que se desarrolla dicha actividad ¿Cómo se dan estas variaciones?
En países desarrollados como las naciones europeas, Canadá y Estados Unidos existe un flujo muy importante de ciudadanos que los fines de semana se desplazan internamente. También existe el turismo comunitario que se ha generado para eliminar la brecha entre la riqueza y la pobreza, entre lo rural y lo urbano. Además, en muchas partes del mundo, pero principalmente en las zonas de alta montaña, el TRC ha surgido por un interés en un paisaje o una actividad como el andinismo. Y en estos casos se genera esta prestación de servicios desde las comunidades hacia los turistas, los viajeros y los deportistas que llegan a estos lugares remotos. De esta forma, se convierte en una segunda fuente de demanda que ha generado que en zonas rurales apartadas se generen infraestructuras de servicios turísticos que de otra manera no existirían.
Usted ha visitado algunas experiencias de TRC en Áncash ¿Qué opinión tiene de estos emprendimientos?
Muy buenas, creo que Áncash tiene una ventaja como región, y es que ha estado bastante tiempo posicionada como un destino muy importante para los escaladores y los andinistas: es un centro deportivo posicionado para un determinado segmento. Sin embargo, el mayor problema es el de las comunicaciones por tierra. Las carreteras en malas condiciones y los problemas para llegar a algunos destinos dificultan muchísimo el desarrollo del TRC. Con estas condiciones es difícil que la gente se anime a agarrar su auto y recorrer lugares. Eso genera limitaciones y, por ejemplo, quienes viven en Áncash prefieren ir a Vicos, que es lo más cercano, en lugar de viajar hasta Chacas, que es una maravilla. Creo que en esta región hay mucho potencial, pero hay que estructurar bien los destinos, de acuerdo a la demanda. Y, sobre todo, mejorar las comunicaciones y facilitar la movilidad.
¿Se conocen cifras sobre la movilidad mundial por el TRC?
No hay datos. No se puede calcular porque el TRC es una parte de la experiencia general del viaje internacional. Ni siquiera es la motivación principal, mucha gente se aloja en una comunidad porque en realidad hará un trekking o visitará un sitio arqueológico. Ellos mismos no lo valorarían como una experiencia de turismo rural comunitario, sino que se alojaron en una comunidad, compartieron con una comunidad y fueron a hacer arqueología o a observar aves. Pero es cierto que los productos asociados al TRC, como el ecoturismo, han crecido de manera exponencial en la última década. Durante los cinco primeros años del siglo XXI, el ecoturismo ha sido el segmento que más ha crecido en todas partes del mundo y eso ha hecho que se convierta en objeto de interés, tanto de los turistas como de los gobiernos, para promoverlo.
¿Qué se debe tener en cuenta para desarrollar en un destino TRC?
Creo que hay cosas claves en términos generales. Primero, la adecuación del espacio turístico, si no hay carreteras, si no hay aeropuertos, si no hay seguridad, si no hay servicios básicos mínimos, es muy difícil que se desarrolle el turismo de una manera sostenida y sostenible. En segundo lugar, es importante concientizar a los ofertantes de que es una nueva actividad turística que debe contar con eficiencia y calidad. Calidad no significa lujo, significa que lo que se haga, en cualquier nivel económico, tiene que satisfacer las expectativas del cliente. Pagar por dormir en un alojamiento significa tener mínimas condiciones de confort. Eso hay que tenerlo claro. No porque sea rural tiene que ser de mala calidad, deficiente o incómodo. Para recibir ingresos tenemos que ofrecer calidad.
Por último, debemos entender el negocio. Para atender personas, que son los turistas, es importante saber cómo es la prestación del servicio, cómo funciona el mercado y quiénes son esos turistas. También conocer sus necesidades y sus demandas reales, y no las que nos imaginamos. El encanto, pero también la dificultad del TRC, es que logra el contacto entre dos mundos: el urbano, de donde vienen los turistas y el rural. Las prestaciones del servicio rural y lo que quiere el turista urbano a veces no coinciden por falta de experiencia. El habitante del mundo rural muchas veces no conoce la experiencia de vida del citadino; entonces presupone, pero no acierta. Es necesario formarse, buscar ese conocimiento, saber cuáles son estas expectativas para poder satisfacerlas. (Yvette Sierra, enviada especial de Viajeros a Áncash)
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