Don Tuno, el señor de los cuerpos astrales es el producto de una conversación de seis meses entre un gran chamán del norte peruano y González Viaña. En ella, Eduardo Calderón Palomino, llamado también Don Tuno, enseña cómo se ha de auscultar a un enfermo valiéndose de un cuy, cómo se ha de limpiar de infortunios una casa, cómo se puede hallar lo perdido, cómo puede uno trasladarse hacia un país ultramarino sin usar el barco ni el avión, cómo debe celebrarse la mesa de brujería, cómo se debe de hablar con ciertas huacas, cómo se ha de enredar amores y cómo se puede conversar con ciertos pájaros de Sudamérica.
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