Lima-Perú  Miércoles, 20 de Agosto de 2008

ViajerosPerú
Ayllu Café. Aunque el corazón diga lo contrario
Por: Iván Mory, 18 de junio de 2008

Leo con “marcada preocupación” la incursión de un Starbucks en la ciudad del Cusco, para ser más precisos en las instalaciones del emblemático Café Ayllu, aquel que visité en reiteradas oportunidades tanto en mi infancia, adolescencia y en los últimos años cada vez que recorrí la tierra donde fluye gran parte de mi sangre materna.

Pero mi “marcada preocupación” no es por la noticia en sí, sino por el grito de guerra y las banderas del chauvinismo cusquense –como dirían algunos veteranos sabios cusqueños- que comienzan a levantarse. Podría rasgarme las vestiduras pensando que aquel añejo espacio cusqueño, ícono del aromático café y las tartaletas de manzana por excelencia, donde las tertulias familiares o amicales se desarrollan con profundo placer, ha de ser comprado o transformado en un negocio con una marca de nuestros tiempos. Podría dejarme atormentar por el hecho de pensar de manera casi instintiva, en que quizá se puedan diluir en el tiempo esas tardes al frente del Huacaypata, rodeadas de viejos cusqueños –tal como describe Ernesto Ráez- en su carta enviada a este medio virtual, pero creo ninguna de las dos cosas sucederán.

Que un Starbucks se asiente en el Ayllu Café no debe causar tanta conmoción, aunque nuestro intrincado corazoncito nos diga lo contrario. Que no panda el cúnico, como diría un popular personaje de la televisión. No es para jalarse los pelos, ni provocar -bajo un control sentimental de nuestro criterio- un cierra puertas total a nuevas ideas o propuestas, aunque estas tengan la intención de desarrollarse en medio del Huayna Picchu. Esos equivocados esquemas regionales o paradigmas mentales no hacen más que incentivar movimientos o revueltas incendiarias que luego nos pasan tremendas facturas. De qué nos pueden servir alarmistas muestras de patrioterismo inca si, por siglos de los siglos, no hemos tenido reparos en que Cusco sea un equivocado asentamiento de ingresos, no solo de capitales extranjeros sino, sobre todo, a las depredatorias inversiones turísticas procedentes de nuestra querida capital.

A santo de qué viene ahora la alarma, si la decisión que ingrese o no Starbucks u otra marca, depende única y exclusivamente de lo que el dueño o dueños del Ayllu Café decidan en pro de sus justos intereses. Que los veteranos cusqueños pisen o dejen de pisar el Ayllu Café, Starbucks o como quiera llamarse en el futuro, o que Vivaldi deje de sonar entre esas paredes, es algo que solo los dueños del establecimiento dirán. Amén de que digamos los que somos aficionados a una buena taza de café o unas deliciosas tartaletas de manzana.

Puedo decir, con humilde precisión, que en mi experiencia viajera cada vez que pisé un Starbucks ubicado en algún emblemático centro o pilar de la cultura Maya, europea o Pre colombina, observé un tremendo respeto por el entorno que albergaba a esta marca que reparte café. Como el mismo Ernesto afirma, “el profundo respeto por la responsabilidad social” que ostenta esta marca, considero que la hace viable para un manejo serio, creíble y, sobre todo, para darle la oportunidad de demostrar que puede seguir haciendo las cosas bien. Lo justo es dejar espacio para que tanto propietarios, inversionistas y usuarios tengan la amplia libertad de elegir. De eso se trata. Eso es bueno, aunque nuestro corazón cusqueño, inca, conservacionista, nacionalista o como queramos llamarlo, pretenda decirnos lo contrario.

 


 


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Comentario (*)
 1.  Por: Guillermo Reaño
El problema, como dice Iván, no tiene que ver con el Starbucks, tampoco con el Arzobispado del Cusco que, obviamente, tiene que ocuparse del buen uso (en metálico) de sus propiedades. El asunto tiene que ver con regulaciones (o con criterios específicos). ¿Qué va a pasar cuando lleguen al centro histórico del Cusco las propuestas para instalar un democrático Rockys o un modernísimo local de la Curacao? O quizás un Norkys o tantas otras bellas piezas del modernismo limeño. El tema tiene que ver –y digámoslo con claridad- con normativas en medio de un libre mercado que muchas veces conviene a ofertantes y consumidores. En nuestras ciudades sí es válido legislar en materia municipal en relación a temas de contaminación auditiva o seguridad ciudadana cuando se trata de una discoteca o cualquier otro establecimiento de ese tipo. ¿’Por qué no hacerlo en temas de contaminación virtual o defensa del patrimonio? .

guillermorea@grupoviajeros.com
 2.  Por: Enrique Angulo Pratolongo
Que llegue al Cusco un Starbucks, Mc Donald, Burger King o empresas peruanas como Pardo’s Chicken (si no es que ya existe un local allá, no lo sé) es un síntoma inequívoco del desarrollo y de la bonanza económica. Y si llegan estos locales a Chiclayo, Piura, Tacna, Iquitos es lo mismo, es más, son recibidos con los brazos abiertos. Lo que no me parece es que se diga y se siga pensando en esa “mística cusqueña” que debe mantenerse a salvo de lo occidental (¿y las decenas de discotecas y antros no son quistes occidentales?). Si los cusqueños valoran su tierra y su pasado cultural pues entonces que se preocupen en velar y regular el orden de tal manera que no exista un posible impacto visual, auditivos y hasta cultural no deseado. Las reglas del mercado no las ponen ni los cusqueños, ni los chiclayanos, ni los de cualquier parte del país, nos las imponen. Es por eso que debemos, ahora más que nunca, regular estos cambios imparables. No caigamos en temas de regionalismo, nacionalismo o cosas similares que lo único que logran es despistarnos de nuestros grandes problemas.

eangulopratolongo@gmail.com
 3.  Por: Fernando Rubio
Atiza!, Don dinero ha tentado al estamento eclesiástico -no a cualquier pecador- y éste está obligando a salir del lugar que ocupó pecuniariamente por más de dos décadas, a un establecimiento tradicional, de propietarios locales, que brinda servicios de satisfacción a la comunidad: así de categórico... No se trata de chauvinismos ni de que arriba o al costado haya discotecas tan occidentales como el mentado café!... Si eso no nos llama siquiera a la manifestación en protesta; bien merecido nos tenemos el 6 a 0 de ayer!...

pinorubio@hotmail.com
 4.  Por: Enrique Angulo Pratolongo
¿Y de qué se trata entonces mi estimado Pino?

eangulopratolongo@gmail.com
 5.  Por: Fernando Rubio
Pues de hacer resistencia pues compadre y no dejar que la m.... ediocridad nos pase por encima!

pinorubio@hotmail.com
 6.  Por: Fernando Rubio
Lo que quiero decir, Quique, es que no se trata de protestar porque algo "occidental" venga a contaminar lo "autóctono" (imagínate, pesar eso en el caso del Cusco capital arqueológica y turística de América!) si no de defender algo que sí funciona, que agrada, que es único, que es expresión de diversidad cultural, que consagra esfuerzos de gente local... No son argumentos suficientes para confrontar la alternativa masiva y plana que se nos quiere imponer?

pinorubio@hotmail.com
 7.  Por: Enrique Angulo Pratolongo
Me parece perfecto y necesario hacer resistencia y despertar conciencia, sobretodo en nuestro país que es la cuna perfecta para que muchos mediocres e improvisados sean los reyes y los “expertos” en hablar y hacer estupideces con una frescura asombrosa. No obstante, mi crítica busca combatir esa infección asquerosa con argumentos sólidos, consistentes y consecuentes, los cuales se suman (eso espero) a los que otros tengan que decir. Definitivamente urge rescatar la identidad cultural, pero tal iniciativa debe ser bien hecha, no manejada por posturas extremistas que detengan todo sin propuestas. Coincido contigo, la mediocridad es un mal que debería extirparse de raíz, y ten por seguro que no hay cosa que más me saca de quicio que esa falta de profesionalismo. Existen cientos y miles de fanfarrones que se aprovechan muchas veces de la ingenuidad o del poco conocimiento de muchos compatriotas, y eso, me parece despreciable. Regresando a lo del Cusco, que ellos definan qué quieren, qué han hecho para salvaguardar su identidad cultural, y qué es lo que van a hacer ante lo que va a venir. Nosotros desde esta tribuna alzamos una voz, pero la tarea es de ellos.

eangulopratolongo@gmail.com
 8.  Por: Fernando Rubio
Bien dicho!...

pinorubio@hotmail.com
 9.  Por: Inti R Gonzales - Soncco Sua
CAFE AYLLU y LUCHIN CASTAÑEDA. Soy un caminante del mundo y a tropezones vi muchas realidades, conocí lugares sorprendentes, gente inimaginable, y también diferencias que me harían comprender lo bueno y lo malo lo mediocre y oportunista que el ser humano es capaz de fabricar como alternativa de vida. Andar por este mundo con la ingenuidad al hombro, confiado solo en su honestidad, el valor y el arrojo como filosas espadas, es como ir a la guerra desprotegido de armaduras. Si usted tiene la virtud de ser honrado, trabajador, sincero y responsable y confía en extremo en sus flancos, entonces debo confesarle que corre el peligro de caer en una emboscada artera, sufrir el fuego del francotirador despiadado, que camuflado en el frondoso follaje de la mentira y la hipocresía, le lanzará andanadas de envenenados dardos. El blanco será su anatomía espiritual, su moral, sus principios más inconmovibles... Y por lo general se dará usted cuenta de los ponzoñosos disparos, cuando despierte de su encantamiento, gracias a la pestilencia de la saliva y movimientos rastreros de su atacante. A quien me refiero? A Luchin Castañeda.. Quien con descaro pretende hacernos consentir que nuestra costumbres ,nuestras tradiciones, el esfuerzo propio de los Cusqueños no valen nada ,porque la modernidad tiene la capacidad sin reparo alguno derrumbar honras y esfuerzos y como sueltos de huesos es capaz de afirmar que “ el Ayllu también podría ser reemplazado y casi, casi olvidado” , y no se percata que los lugares emblemáticos penosamente desaparecidos en Lima fue gracias a los ponzoñosos apetitos de gente que como el apostaron a intereses y no apreciaron el verdadero valor que hizo posible sus trascendencia en el tiempo . Así como hay variedades de serpientes, culebras y ponzoña, también existen variedades de hombres. En ocasiones muy difícil de distinguir su condición de tales a la de los ofidios. “Los mediocres, más inclinados a la hipocresía que al odio, prefieren la maledicencia sorda a la calumnia violenta. Sabiéndose que ésta es criminal y arriesgada, optan por la primera, cuya infamia es subrepticia y sutil. La una es audaz, la otra es cobarde” Así los describía José Ingenieros hace ya bastante tiempo en su libro “El hombre mediocre”. Luchin se enquisto en nuestra sociedad, para dar rienda suelta a sus apetitos particulares , jamás guardo el mas mínimo respeto por nuestra cultura , y sus valores que sin reparo ha venido depredando , su faceta de personaje que pulula en nuestro medio, en todas partes, el que se la ingenia para flotar como el corcho, el que modela ideas y conductas aprendidas como en los libretos del teatro. Ese que no tiene talento para trascender por sus aportes y esfuerzos neuronales, sino por su bien aprendidas manipulaciones y movimientos de reptil ofidio, ese que tuvo el descaro de conformar una comparsa ideal con la iglesia, hecho que es repudiado por los propios sacerdotes de la arquidiócesis , se las ingenio para usufructuar el patrimonio artístico en un consabido contubernio con el arzobispo muy pariente de el ,subterráneamente manejar fondos del turismo por las visitas a la catedral y otros centros religiosos . Sabe la población como se distribuyen esos fondos que son miles de dólares? Sabe la población cuanto se embolsillan el Tio y Luchin ¿ Sabe la población que trabajadores del arzobispado fueron despedidos para evitar testigos de los malos manejos que hasta ahora se producen. Hay muchas interrogantes que solo Luchin y su consabido Tio deben responder. La culebra, por demás personaje bíblico, ataca sobre todo a las de alma noble, las que ensimismadas en sus habituales y mundanas obligaciones no tiene el tiempo para pensar en perversidades ni en las más asqueantes de las debilidades de los miserables, de los que bien describe Víctor Hugo, de los que en pretendidas hipnosis de la mentira, de fantasiosas historietas, solo creíbles por su propia especie, de quien recibe el veneno. Luchin Castañeda no tiene la calidad moral para opinar sobre un espacio muy querido por los Cusqueños como es el CAFÉ AYLLU,.,no puede usar libretos que solo corresponden a lo que hizo Alcapone en chicago cuando extorsionaban a los comerciantes y manipulaba para que los grandes mafiosos tomaran posición de los negocios muchos de ellos de gente humilde ..eso mismo pretende hacer en Cusco. No menciona en su comentario su papel subterráneo de defensor de los bienes de la iglesia, su capacidad de negociador de estos bienes que le permiten pingues ganancias , el pueblo no sabe que el es el principal promotor para que el CAFÉ AYLLU sea desalojado , el ya sabe quien será el futuro inquilino que ocupara su lugar , hoy nos fue revelado todo esto por gente de su mismo entorno cansado de ser constantemente manipulado. Hagamos que ese propósito desvelado y mal intencionado NO PROSPERE , defendamos el CAFÉ AYLLU , que sea el espacio representativo para que las honras de los cusqueños no sean PISOTEADOS, este "conjuro" es la mejor arma a emplear para evitar su ofensiva. Los efectos no se dejan esperar: Usted verá como de inmediato se desvanece como el humo, a pesar de todos sus venenosos recursos. Los oportunistas tratan de no encontrarse o sentirse al descubierto de sus verdaderas intenciones, no son más que el beneficio individual, sin importarles la suerte de los demás.

intillay@hotmail.com
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