Pomac es un algarrobal cruzado por el rio La Leche y que ostenta el título de Santuario, es decir, es un área natural protegida por el Estado. Tiene una extensión de casi 6000 hectáreas y se encuentra en la provincia de Ferreñafe, en el departamento de Lambayeque a una altura de 100 metros sobre el nivel del mar.
Si empezara un tour para ver aves por Pomac, con seguridad lo primero que haría es ir al algarrobo milenario (luego de registrarme en el Centro de Interpretación) y pararme a escuchar a la Cortarrama Peruana (Phytotoma raimondii). Una vez que la escuche, caminaría lentamente tratando de ubicar de donde proviene ese ruido que suena como una pesada puerta con las bisagras sin aceite, abriéndose. Seguramente a los pocos minutos encontraría a una cortarrama cantando desde lo alto de algún canutillo. Y es que en Pomac se encuentra la población mas grande (y protegida) de este raro y amenazado endémico tumbesino y peruano. Luego de deleitarme con este ave, pasaría a buscar a otro endémico y también amenazado como el Copetón Rufo (Myiarchus semirufus). Este copetón sabe responder muy bien al llamado con su canto, por lo que seguramente aparecerá en las cercanías de las áreas de bosque semi-denso o abierto.
Ya con estas dos especies en el bolsillo, la mañana se hace más tranquila y agradable, con lo que me dedicaría a seguir disfrutando del resto de especies endémicas del bosque seco que se dan cita en Pomac. Hasta le fecha se han registrado cerca de 95 especies de aves en Pomac, de las cuales 17 especies son endémicas de la Región Tumbesina, 5 son especies endémicas del Perú y según la legislación peruana, existen 2 especies “amenazadas” y 4 “casi amenazadas” y según la clasificación de BirdLife/IUCN, existen 2 especies “amenazadas”, y 3 “casi amenazadas”. Esto da cuenta de la importancia de Pomac en la conservación de la avifauna endémica del Perú y de los bosques secos, ya que muchas especies amenazadas únicamente se conservan en este lugar.
Continuando con el tour y luego de disfrutar del Pitajo de Tumbes, el Batara Collarejo (en Pomac conocido como “Dolor de Muela” o “Coscorrobo”), el Tirano de Tumbes, la Urraca, la Chiroca, el Choqueco, el Chisco, la Chilala, el Chiclón, el Chochín y el Churrete, entre otras muchas aves, saldría de esta zona para irme hacia un área mucho mas despejada en los alrededores del cerro Salinas, donde mi objetivo es la golondrina de Tumbes (Tachycineta stolzmanni).
Esta golondrina es la delicia de los birdwatchers, los cuales vienen a Pomac entre otras cosas, por la seguridad que este santuario ofrece para encontrar buenas aves como las mencionadas. Bajando una lomita de arena al oeste del mirador del cerro Salinas, se llega a un área plana y despejada, con algunos pocos algarrobos dispersos. Aquí, en cuestión de minutos, empiezan a surcar los cielos las golondrinas, las cuales gustan de anidar en cavidades dejadas por los carpinteros de espalda escarlata en las ramas de los algarrobos.
Conforme avanza la mañana, el sol empieza a elevarse y las sombras a achicarse, con lo que las aves se vuelven menos activas. Quizá es momento de buscar a la rara Bandurria (Theresticus melanopis) en las cercanías del río o del mismo cerro las Salinas, mientras podemos gozar del hermoso paisaje dominado por la alfombra verde que forman los algarrobos con sus copas, de cuando en cuando salpicados por las elevadas cumbres de las decenas de milenarias pirámides o huacas de la cultura Sicán, pues Pomac fue el centro de desarrollo de esta cultura.
Pasar un día en Pomac es una experiencia única de caminar entre algarrobos y aves, y esperemos que a partir de muy pronto, con tranquilidad. Nuestro patrimonio natural y cultural no puede ser expuesto a la destrucción por unos cuantos agricultores foráneos y otros tantos traficantes de tierras ávidos de hectáreas, sino que debe ser resguardado para nuestro deleite y el de nuestros hijos. La abnegada labor de los guardaparques de INRENA y los jefes del área (tres pasaron mientras Pomac estuvo invadida) al fin tendrá recompensa cuando se ejecute el desalojo.
Algarrobos y aves tendrán 1700 hectáreas para colonizar dentro de esa inmensa isla verde de bosque que aún sobrevive en Lambayeque y que ha sido respetada por sus pobladores durante cientos de años, ya que provee de la multifacética algarroba, alimento de ganado, abejas, personas y aves. Lo único que nos queda es apoyar que se haga justicia y vigilar otras áreas protegidas para que no se enfermen de cáncer.