¿Cuáles son sus orígenes? ¿Afloraciones naturales? ¿Es acaso el resultado de cercanas irrigaciones? No lo sabemos y no importa. Sabemos sí, porque nos lo cuenta Héctor, que vive en sus orillas, que alguna fue bastante más grande. Nos dice también que estuvo a punto de desaparecer y que él y quien ahora es propietario de los terrenos -o mejor dicho dunas- circundantes, han hecho un gran esfuerzo por la conservación, recuperación y mantenimiento de sus actuales seis acuáticos kilómetros, refugio de gallinetas, zambullidores y turtupilines, entre otras aves.
Un pequeño muelle, dos botecitos e incluso una pequeña pero muy cómoda casa hospedaje han sido instalados y ayudan a redondear la experiencia. ¿Cómo llegar? ¿Cuál es el nombre? ¡Búsquenlo!
Dice el “manual del buen explorador” que los oasis deben ser encontrados así que como máximo damos esta pista: comenzar en S 13º45’7’’/ W76º09’56’’ y poner curso hacia 13º45 39’’/ W76º03 22’’. Es necesaria una buena camioneta 4x4 o comenzar la caminata temprano llevando agua y protección solar suficiente para recorrer los aproximadamente 13 kilómetros que separan ambos puntos. Pongan algo de soles en su bolsillo, la zona es propiedad privada y una colaboración por el uso y mantenimiento es requerida.
Suerte y… ¡cuidado con los espejismos!