Fue Ernesto Ráez quien nos advirtió, en un artículo que leímos en una cabina de Abancay, de la propuesta legisltativa que se empezaba a cocinar en el parlamento y de sus implicancias para la salud (y pertinencia) de las áreas naturales protegidas de nuestro país. La nota de Ernesto apareció publicada el 26 de setiembre en VOL y desde ese día no hemos hecho otra cosa que estar atentos y mover cielo y tierra para que la gente -usted, su entorno próximo, todos- se sintieran comprometidos con esta lucha cívica e hicieran visible su malestar. Fue una reacción rapídisima, achorada, entusiasta. En la calle, la radio, el cyberespacio, en todos los espacios imaginados, siempre hubo un activista trepidando, alzando la voz, diciendo NO. Qué bueno, esta breve carta de Ráez dice mucho, más allá de que Lemor, Gamio, Valdivia ahora nieguen lo que todos supimos en su momento. Ojalá sigamos unidos en un mismo ideal, es la única manera que nos queda para seguir construyendo futuro. Salvemos Candamo, salvemos el futuro.(Guillermo Reaño, director Grupo Viajeros)