La vicuña representa el reino animal peruano. Es la más pequeña de los camélidos andinos y junto con el guanaco forman parte del grupo silvestre de los auquénidos, mientras que las alpacas y las llamas forman parte de los auquénidos domesticados; su hábitat natural está sobre los 3200 msnm.
Sabemos que posee la fibra más fina del mundo pero ¿es todo lo que sabemos de este animal? La fibra textil de la vicuña ha sido valorada desde tiempos preincaicos siendo restringido su uso para la nobleza y, como materia de intercambio comercial, las telas que se elaboraban con esta fibra fueron denominadas kumpis y eran elaboradas por las vírgenes del sol, e incluso, ofrecidas en sacrificio al Inti (sol). La explotación del vellón de estos animales se realizaba por medio de una técnica denominada Chaccu (corral, en quechua) cada tres o cuatro años. Los chaccus modernos se realizan todos los años desde 1993, sin embargo y para preservar la calidad del vellón que se obtiene, las vicuñas son esquiladas cada cuatro años. Fuera de esta práctica, la caza de vicuñas esta prohibida en todo el país.
Desde el presente año el municipio de Lucanas junto con la empresa Incalpaca, han implementado en el local comunal un taller donde se trata el vellón obtenido, de esta manera se busca darle un valor agregado al producto y se generan más puestos de trabajo local. Las mujeres que laboran allí logran decerdar entre dos y tres gramos de vellón de vicuña al día, obteniéndose luego de la extracción de algunas impurezas, propias del estado silvestre del animal, una fibra delicadísima de natural tibieza. La comunidad de Lucanas junto con la empresa Incalpaca TPX – Grupo Inca vienen organizando desde hace dieciséis años consecutivos Chaccus en diferentes partes del Perú, siendo el de Pampas Galeras el más grande y el que mayor pompa genera, si bien la fiesta principal es el 24 de junio el día previo se realizan una serie de actividades de víspera.
A las doce del medio día los pututos empiezan a sonar, nos anuncian la llegada del Inca al Pulapuco, una pequeña loma que se extiende sobre el pueblo de Lucanas es el escenario para que el Inca, la colla y toda su corte den la bienvenida a los visitantes y hagan la invitación, haciendo uso del runa-simi (quechua), al festival del Chaccu. El inca y la colla son llevados en andas hasta el anfiteatro. El paso del Inca va acompasado de música y danza, todo colorido todo alegre, “Es un privilegio participar de este fiesta, no todos participan” nos comenta Jhon Escalante, alumno del tercer año de secundaria y guía oficial del festival. A las seis de la tarde del veintitrés una comisión se dirige a las Pampas Galeras para realizar el respectivo Pagapu, ritual en el que se le hace un ofrecimiento a la madre tierra a la vez que se pide que el Chaccu del siguiente día sea próspero.
Mientras tanto, los hijos de la comunidad de Lucanas, que dicho sea de paso antes se llamaba Rukanas, disfrutan de los potajes de la zona, como el chicharrón de alpaca, el caldo de cordero, o el caliche para calentarse un poco.
Los Rukanas
Cuentan que los rucanas fueron hombres guerreros por tradición, por ello cuando llegaron los españoles y lograron dominar el centro administrativo y religioso de Pulapuco, espantaban a los religiosísimos conquistadores organizando todas las madrugadas una ronda de cantos fúnebres conocida como los ayataquis (cantos de los muertos). Antes de que salga el sol, los rukanas corrían como fantasmas por los alrededores de la ciudad y atemorizaban a los españoles, que los consideraban hijos del diablo.
Para lograr exorcizar a los rebeldes construyeron una iglesia en las inmediaciones, pero como no pudieron contener los ayataquis ni capturar a ninguno de los cantores, se vieron obligados a emigrar donde actualmente es el pueblo de Lucanas.
La hipótesis de la etimología del nombre Rukanas sostiene que dicho término proviene de la palabra quechua ruanas, que significa personas trabajadoras, y su cultura data del año 700 hasta el año 1400, fecha en que Pachacútec sojuzga estos parajes durante sus tiempos de expansión. Los entendidos presumen que esta influencia queda marcada en su arquitectura, donde se encuentran restos de la presencia inca.
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